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EL POEMA DE MIO CID

El Cantar de mío Cid
El mayor de los cantares de gesta españoles de la Edad Media y una de las obras clásicas de la literatura europea es el que por antonomasia lleva el nombre del héroe: el Mio Cid. Compuesto a finales del siglo XII o en los primeros años del siglo XIII, estaba ya acabado en 1207, cuando cierto Per Abbat (o Pedro Abad) se ocupó de copiarlo en un manuscrito del que, a su vez, es copia el único que hoy se conserva (falto de la hoja inicial y de dos interiores), realizado en el siglo XIV y custodiado en la Biblioteca Nacional de Madrid. La datación del poema allí recogido viene apoyada por  una serie de indicios de cultura material, de organización institucional y de motivaciones ideológicas. Más dudas plantea su lugar de composición, que sería Burgos según unos críticos y la zona de Medinaceli (en la actual provincia de Soria), según otros. La cercanía del Cantar a las costumbres y aspiraciones de los habitantes de la zona fronteriza entre Castilla y Alandalús favorece la segunda posibilidad.
El Cantar de mio Cid, como ya hemos avanzado, se basa libremente en la parte final de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, desde que inicia el primer destierro en 1081 hasta su muerte en 1099. Aunque el trasfondo biográfico es bastante claro, la adaptación literaria de los sucesos es frecuente y de considerable envergadura, a fin de ofrecer una visión coherente de la trayectoria del personaje, que actúa desde el principio de un modo que el Campeador histórico sólo adoptaría a partir de 1087 y, sobre todo, del segundo destierro en 1088. Por otra parte, el Cantar desarrolla tras la conquista de Valencia toda una trama en torno a los desdichados matrimonios de las hijas del Cid con los infantes de Carrión que carece de fundamente histórico. Así pues, pese a la innegable cercanía del Cantar a la vida real de Rodrigo Díaz (mucho mayor que en otros poemas épicos, incluso sobre el mismo héroe), ha de tenerse en cuenta que se trata de una obra literaria y no de un documento histórico, y como tal ha de leerse. En cuanto a las posibles fuentes de información sobre su héroe, el autor del Cantar se basó seguramente en la historia oral y también parece bastante probable que conociese la Historia Roderici. No hay pruebas seguras sobre la posible existencia de cantares de gesta previos sobre el Cid que hubiesen podido inspirar al poeta, aunque parece claro que tuvo como modelos literarios, ya que no históricos, otros poemas épicos, tanto castellanos como extranjeros, recibiendo en particular el influjo del célebre Cantar de Roldán francés, muy difundido en la época. Por ello, la constitución interna del Cantar de mio Cid es la típica de los cantares de gesta.
Un rasgo esencial es su empleo de versos anisosilábicos o de medida variable, divididos en dos hemistiquios, cada uno de los cuales oscila entre cuatro y once sílabas. Los versos se unen en series o tiradas que comparten la misma rima asonante y suelen tener cierta unidad temática. No existen leyes rigurosas para el cambio de rima entre una y otra tirada, pero éste se usa a veces para señalar divisiones internas, por ejemplo al repetir con más detalle el contenido de la tirada anterior (técnica de series gemelas) o cuando se pasa de la narración a las palabras que pronuncia un personaje (estilo directo). Por último, las tiradas o series se agrupan en tres partes mayores, llamadas también «cantares», que comprenden los versos 1-1084, 1085-2277 y 2276-3730, respectivamente. El primer cantar, Cantar del destierro, narra las aventuras del héroe en el exilio por tierras de la Alcarria y de los valles del Jalón y del Jiloca, en los que consigue botín y tributos a costa de las poblaciones musulmanas. El segundo, Cantar de las bodas, se centra en la conquista de Valencia y en la reconciliación del Cid y del rey Alfonso, y acaba con las bodas entre las hijas de aquél y dos nobles de la corte, los infantes de Carrión. El tercero, Cantar de la afrenta de Corpes, refiere cómo la cobardía de los infantes los hace objeto de las burlas de los hombres del Cid, por lo que éstos se van de Valencia con sus mujeres, a las que maltratan y abandonan  en el robledo de Corpes. El Cid se querella ante el rey el rey Alfonso, quien convoca unas cortes en Toledo, donde el Campeador reta a los infantes. En el duelo, realizado en Carrión, los infantes y su hermano mayor quedan infamados; mientras tanto, los príncipes de Navarra y Aragón piden la mano de las hijas del Cid, que las ve así casadas conforme merecen.
Otro de los aspectos característicos de los cantares de gesta es su estilo formular, es decir, el empleo de determinados clichés o frases hechas, por ejemplo en la descripción de batallas o bien para referirse a un personaje. Así, el Cid es llamado a menudo «el bueno de Vivar», «el que en buena hora nació» o «el de la luenga barba», mientras que a Minaya Álvar Fáñez se lo presenta varias veces en el fragor del combate con la fórmula «por el codo abajo la sangre goteando». Este rasgo se liga a la difusión oral del Cantar (por boca de los juglares que lo recitaban o cantaban de memoria, acompañándose a menudo de un instrumento musical), pero también responde a un efecto estético (el gusto por ver tratados los mismos temas de una misma forma). Otros recursos estilísticos de los cantares de gesta son la gran alternancia y variedad de tiempos verbales; el uso de parejas de sinónimos, como «pequeñas son y de días chicas», y también de parejas inclusivas, como «moros y cristianos» (es decir, todo el mundo); o el empleo de las llamadas frases físicas, al estilo de «llorar de los ojos» o «hablar de la boca», que subrayan el aspecto gestual de la acción.
En cuanto al argumento, como se ha visto, abarca dos temas fundamentales: el del destierro y el de la afrenta de Corpes. El primero se centra en la honra pública o política del Campeador, al narrar las hazañas que le permiten recuperar su situación social y, a la vez, alcanzar el perdón real; el segundo, en cambio, tiene por objeto un asunto familiar o privado, pero que tiene que ver también con el honor del Cid y de los suyos, tan realzado al final como para que sus hijas puedan casar con los príncipes de Navarra y Aragón. De ahí que el Cantar hay podido ser caracterizado como un «poema de la honra». Esta honra, sea pública o privada, tiene dos dimensiones: por un lado, se relaciona con la buena fama de una persona, con la opinión que de ella tienen sus iguales dentro de la escala social; por otro, tiene que ver con el nivel de vida de una persona, en la medida en que las posesiones materiales traducen la posición que uno ocupa en la jerarquía de la sociedad.  Por eso el Cid se preocupa tanto de que el rey conozca sus hazañas como de enviarle ricos regalos que, por así decir, plasmen físicamente las victorias del Campeador.
La doble trama del destierro y de la afrenta describe una doble curva de descenso y ascenso: desde la expropiación de las tierras de Vivar y el exilio se llega al dominio del señorío de Valencia y a la recuperación del favor real; después, desde la  pérdida de la honra familiar provocada por los infantes se asciende al máximo grado de la misma, gracias a los enlaces principescos de las hijas del Cid. En ambos casos, la recuperación del honor cidiano se logra por medios casi inéditos en la poesía épica, lo que hace del Cantar no sólo uno de los mayores representantes de la misma, sino también uno de los más originales. En efecto, el héroe de Vivar, que es desterrado a causa de las calumnias vertidas contra él por sus enemigos en la corte, nunca se plantea adoptar alguna de las extremadas soluciones del repertorio épico, rebelándose contra el monarca y sus consejeros, sino que prefiere acatar la orden real y salir a territorio andalusí para ganarse allí el pan con el botín arrancado al enemigo, opción siempre considerada legítima en esa época. Por eso es característico del enfoque del cantar el énfasis puesto en el botín obtenido de los moros, a los que el desterrado no combate tanto por razones religiosas, como por ganarse la vida, y a los que se puede admitir en los territorios conquistados bajo un régimen de sumisión. Eso no significa que el Cid y sus hombres carezcan de sentimientos religiosos. De hecho, el Campeador se encarga de adaptar para uso cristiano la mezquita mayor de Valencia, que convierte en catedral para el obispo don Jerónimo. Es más, la relación del héroe con la divinidad es privilegiada, según se advierte en la aparición de San Gabriel para confortar al Cid cuando inicia la incierta aventura del destierro. Lo que no hay es un claro ideal de Cruzada, nada de «conversión o muerte». Los musulmanes de las plazas conquistadas, aunque no son vistos como iguales, tampoco se encuentran totalmente sometidos. Encuentran su lugar dentro de la sociedad ideal de la Valencia del Cid como mudéjares, es decir, como musulmanes que conservan su religión, su justicia y sus costumbres, pero bajo la autoridad superior de los gobernantes cristianos y con ciertas limitaciones en sus derechos. Sin caer en la tentación de ver en ello una convivencia idílica, está claro que no se aprecia en el ideario del Campeador ningún extremismo religioso.
Por lo que hace a la afrenta de Corpes, la tradición épica exigía que una deshonra de ese tipo se resolviese mediante una sangrienta venganza personal, pero en el Cantar de mio Cid se recurre a los procedimientos legales vigentes, una querella ante el rey encauzada por la vía del reto entre hidalgos.  Se oponen de este modo los usos del viejo derecho feudal, la venganza privada que practican los de Carrión, con las novedades del nuevo derecho que surge a finales del siglo XII y a cuyas prácticas responde el uso del reto como forma de reparar la afrenta. Con ello se establece una neta diferencia entre los dos jóvenes y consentidos infantes, que representan los valores sociales de la rancia nobleza del interior, y el Campeador y los suyos, que son miembros de la baja nobleza e incluso villanos parcialmente ennoblecidos por su actividad bélica en las zonas de frontera. Tal oposición no se da, como a veces se ha creído, entre leoneses y castellanos (García Ordóñez, el gran enemigo del Cid, es castellano), sino entre la alta nobleza, anquilosada en valores del pasado, y la baja, que se sitúa en la vanguardia de la renovación social.
La acción prudente y comedida del héroe de Vivar manifiesta el modelo de mesura encarnado por el Cid en el Cantar, pero éste no sólo depende de una opción ética personal, sino también de un trasfondo ideológico determinado. En este caso, responde al «espíritu de frontera», el que animaba a los colonos cristianos que poblaban las zonas de los reinos cristianos que limitaban con Alandalús. Dicho espíritu se plasmó especialmente en una serie de fueros llamados «de extremadura», a cuyos preceptos se ajusta el poema, tanto en la querella final como en el reparto del botín, a lo largo de las victorias cidianas. El norte de estos ideales de frontera lo constituye la capacidad de mejorar la situación social mediante los propios méritos, del mismo modo que el Cantar concluye con la apoteosis de la honra del Campeador, que, comenzando desde el enorme abatimiento inicial, logra ver al final compensados todos sus esfuerzos y desvelos.
Un héroe mesuradoDe los grandes héroes épicos se esperaba en la Edad Media que realizasen hazañas al filo de lo imposible y mantuviesen actitudes radicales, a menudo fuera de lo comúnmente aceptado. Salvo contadas excepciones, el Cid se separa de dicho modelo para ofrecer uno opuesto. Ya en laCrónica Najerense, el joven Rodrigo opone su mesura a las fanfarronadas del rey Sancho, actitud que pervivirá en el Cantar del rey don Sancho, ya en el siglo siguiente. También en lasMocedades de Rodrigo primitivas el personaje se conduce con mesura y prudencia, y sólo en la refundición del siglo XIV y en algunos romances inspirados en ella surgirá la figura (más acorde con los gustos de esa época turbulenta) de un Rodrigo arrogante y rebelde.
Donde le mesura del héroe resulta más patente es en el Cantar de mio Cid. Allí, en la primera tirada o estrofa, se nos dice ya: “Habló mio Cid bien y tan mesurado: / — ¡Gracias a ti, Señor, Padre que estás en lo alto! / ¡ Esto me han urdido mis enemigos malos!”. En lugar de maldecir a sus adversarios, el Campeador agradece a Dios las pruebas a las que se ve sometido. Más que una acusación, el último verso citado es la constatación de un hecho. A partir de entonces Rodrigo habrá de sobrevivir con los suyos en las penalidades del destierro. Pero éste, aunque constituye una condena, también abre un futuro cargado de promesas. Cuando, al poco, el Cid observa un mal agüero en su viaje hacia el exilio, no se desalienta, sino que exclama “¡Albricias, Álvar Fáñez, pues nos echan de la tierra!” La buena noticia es la misma del destierro, pues abre una nueva etapa de la que el Cid sabrá sacar partido, como después se verá de sobras confirmado.
Donde se ve de manera más clara esa mesura característica del Cid es en la parte final de la trama. Después de una afrenta como la sufrida por doña Elvira y doña Sol en el robledo de Corpes, lo normal, según las exigencias del género, hubiera sido que su padre reuniese a sus caballeros y lanzase un feroz ataque contra las posesiones de los infantes de Carrión y de sus familiares, matando a cuantos encontrase a su paso y arrasando sus tierras y palacios. Sin embargo, el Cid no opta por este tipo de venganza sangrienta, sino que se vale del procedimiento regulado en las leyes para dirimir las ofensas entre hidalgos: el reto o desafío. Tras das parte al rey Alfonso de la afrenta, se reúnen las cortes del reino y ante ellas el Campeador reta a los infantes. El rey acepta el reto y tres caballeros del Cid se oponen en el campo a los infantes y a su hermano mayor. La victoria de los hombres del Cid salda la afrenta sin ninguna muerte y sin derramamiento de sangre, de acuerdo con los usos más avanzados del derecho de la época. Siglos antes de que se pusiesen de moda las películas de juicios, el venerable Cantar de mio Cid advirtió ya las posibilidades dramáticas de un proceso judicial y las puso al servicio de la prudencia y de la mesura de su héroe.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

1.7- GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Nació en Sevilla en 1836. Se quedó huérfano a los 11 años y fue acogido por su madrina que lo formó literiamente. A los 18 años se trasladó a Madrid y allí murió en 1870 a causa de una grave enfermedad (tuberculosis). Malvivió con diversos trabajos: periodista, censor de novelas, escritor de libretos de zarzuelas, .. Sus últimos años fueron tristes y pobres; en su vida y en su obra hay una huella profunda de la muerte de sus padres y de desengaños amorosos.

Se le califica como un romántico tardío pues coincide su obra con el movimiento característico de la 2ª mitad del siglo XIX, el Realismo.

Aunque la poesía de Bécquer supone el comienzo de la lírica moderna en España, y así se valora en la actualidad, a la muerte del poeta los periódicos se refirieron a él como prosista: "La historia de los templos de España", "Cartas desde mi celda", "Cartas literarias a una mujer" y, especialmente, las "Leyendas" le dieron fama en vida.

Además de por sus Leyendas, Bécquer sobresalió por su producción poética. En 1868 se perdió el manuscrito de las "Rimas" y tuvo que ser reconstruido de memoria. Fueron sus amigos quienes editaron póstumamente, en 1871, las Rimas a partir de los poemas manuscritos o publicados en periódicos y revistas. Son setenta y siete composiciones estructuradas según un orden temático:
-I-XI; el proceso creador, la poesía y el poeta.
-XII-XXIX; el amor esperanzado.
-XXX-LI; la ruptura y el desengaño.
-LII-LXXVII; los sentimientos que provocan el dolor, la soledad, la muerte, ...
En 1914 se editó el "Libro de los gorriones" (manuscrito perdido de Bécquer), en el que los poemas aparecen ordenados de manera muy diferente (79 poemas).

La importancia de las Rimas reside en la ruptura que suponen respecto al modelo de poesía que se escribía en España . Bécquer pone en práctica su concepción literaria, que ya había plasmado teóricamente.

Bécquer recibe y transmite dos influencias: la de la poesía popular andaluza y la de la poesía romántica alemana. Caracerísticas de ambas son: brevedad y sencillez, estructuras repetidas muy musicales, subjetivismo y ausencia de tono retórico.

Con esas influencias Bécquer construye sus Rimas incorporando nuevos elementos no utilizados anteriormente:
-Utiliza unevos temas: el proceso creativo, la poesía y el poeta.
-Por primera vez en español se prescinde de la anécdota.

Las Rimas utilizan recursos poéticos de la lírica tradicional como: paralelismos, contrastes, ...
Volverán las oscuras golondrinas
 
 
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
 
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres ,
esas...¡no volverán!
 
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.
 
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!
 
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará.
 
Pero mudo, absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así... no te querrán!
 
 
Gustavo A. Becquer
 
   



 
LAS LEYENDAS

Son 28 textos plenamente románticos que Bécquer publicó de forma discontinua en periódicos y revistas; son historias de sucesos misteriosos y sobrenaturales que se desarrollan en ambientes nocturnos y solitarios: bosques ruinas de castillos o iglesias; sus temas, generalmente amores imposibles, se trasladan a la época medieval.

Títulos: "El monte de las ánimas", "Los ojos verdes", "Maese Pérez, el organista", ...

TEXTO: "DON JUAN TENORIO"

                           TEXTO PARA REPRESENTAR O COMENTAR

Y en este otro fragmento, Doña Inés se despierta en casa de Don Juan, tras ser raptada, y Don Juan la
enamora con sus palabras y le declara su amor; Doña Inés le responde, en un diálogo inflamado de pasión y
que es uno de los fragmentos más famosos de Don Juan Tenorio. La llamada “escena del sofá”:

D. JUAN:
¡Cálmate, pues, vida mía!
Reposa aquí; y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto,
ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento;
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador,
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse, a no verlas,
de sí mismas al calor;
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! Sí, bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos,
como lo haces, amor es:
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando vida mía,
la esclavitud de tu amor.

Dª INÉS:
Callad, por Dios, ¡oh, don Juan!,
que no podré
 resistir
mucho tiempo sin morir,
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad, por compasión,
que oyéndoos, me parece
que mi cerebro enloquece,
y se arde mi corazón.
¡Ah! Me habéis dado a beber
un filtro infernal sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.
¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan!, ¡don Juan!, yo lo imploro
de tu hidalga compasión
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro.
 

TEMA 8 - LOS ORÍGENES DE LA LITERATURA. COMENTARIO DE TEXTOS LITERARIOS.

TEMA 8- LOS ORÍGENES DE LA LITERATURA. COMENTARIO DE TEXTOS LITERARIOS.

1- NUESTRA LITERATURA. LA LITERATURA MEDIEVAL.

1.1- La literatura medieval.

Tenemos que distinguir entre Edad Media histórica y Edad Media literaria. La primera, es el periodo de
tiempo que transcurre desde el siglo V (caída del Imperio Romano) al siglo XV (descubrimiento de América). La Edad Media literaria o literatura medieval española abarca los siglos XI (primeras manifestaciones literarias en lengua romance) al siglo XV (publicación de La Celestina).

Las jarchas son los primeros textos escritos en lengua romance (mozárabe) en la Península. Son breves cancioncillas de tema amoroso que se escribieron para aclarar las moaxajas (textos escritos en árabe o en hebreo). Son de finales del siglo X o principios del siglo XI.

La Celestina sirve de puente entre la Edad Media y el Renacimiento: cierra la época medieval y se abre a nuevas ideas.

1.2- La historia y la sociedad medieval.

Acontecimientos históricos relevantes.
-Reconquista (718-1492)
-Reinado de los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón): consiguen la unidad politica, la unidad territorial y la unidad religiosa.
-En el año 1492 se produce: la conquista de Granada (acaba la Reconquista), el descubrimiento de América, la expulsión de los judíos (unidad religiosa); se publica la primera Gramática de la lengua castellana (Antonio de Nebrija).

La sociedad medieval.
La sociedad estaba dividida en estamentos (clases sociales cerradas a las que se pertenecía por nacimiento y de las que no se podía salir):
-La nobleza: el rey, los nobles y los caballeros. Se dedicaban a guerrear.
-El clero: los clérigos. Se dedicaban al estudio.
-El pueblo llano: labradores, trabajadores manuales. Dependían de un señor.

A partir del siglo XII, con el desarrollo del comercio y la industria, surgen los primeros núcleos urbanos, llamados burgos, y en ellos nace la burguesía, grupo dedicado al comercio.

1.3- La cultura medieval.

Durante la Edad Media convivieron en la Península tres pueblos diferentes: cristianos, musulmanes y judíos. En ese periodo coexistieron sus culturas y religiones de forma pacífica y enriquecedora.

Los judíos se dedicaban al comercio o a las finanzas, a actividades intelectuales o a trabajos artesanales. Los mudéjares y los moriscos eran, sobre todo, labradores y artesanos.

La situación de convivencia se rompe en 1492 (expulsión de árabes y judíos).

Entre España y Europa, el intercambio cultural se realizó a través del Camino de Santiago; peregrinaciones que se inician en el siglo X y que permitieron la influencia francesa en el castellano.

La Iglesia desempeñó un papel fundamental en la actividad cultural de la Edad Mediua. Es una cultura teocéntrica (el centro es Dios) en la que predominan los elementos religiosos. Los monasterios fueron los depositarios del saber medieval, gracias a sus bibliotecas. Allí, los monjes copiaban a mano los libros y los ilustraban con miniaturas.

A partir del siglo XIII se crean las primeras universidades (Palencia, Salamanca y Alcalá de Henares).

Muchas obras literarias de la Edad son anónimas.

1.4- La lírica primitiva: las jarchas.

Las primeras obras de la literatura española están escritas en verso: las jarchas, las cantigas y el Poema de Mio Cid.

Las jarchas son los primeros textos literarios de la Península en lengua romance.

1.5- La lírica galaico-portuguesa: las cantigas.

Esta lírica se desarrolla en el noroeste peninsular desde finales del siglo XII hasta el siglo XIII. Las cantigas son poesías escritas en gallego-portugués que tienen influencia de la poesía trovadoresca. El propio rey Alfonso X el Sabio escribió en esa lengua sus Cantigas a Santa María.

Según el tema se dividen en:
-Cantigas de amigo: una mujer se lamenta por la ausencia de su amado.
-Cantigas de amor: un hombre canta el amor que siente por su amada.
-Cantigas de escarnio o de maldecir: consisten en burlas o escritos satíricos sobre algún personaje.

1.6- La épica castellana: el mester de juglaría.

Mester significa oficio, trabajo. Por tanto, mester de juglaría era el oficio que desarrollaban los juglares: iban de pueblo en pueblo recitando obras juglarescas y actuando. Se solían acompañar de instrumentos musicales y hacían malabares. A cambio recibían dinero o alimentos.

Los juglares fueron grandes difusores de los cantares de gesta o poemas épicos: largos poemas de métrica irregular que narraban las hazañas o gestas de los héroes.

En España la literatura en lengua romance aparece en el siglo XII, era fundamentalmente oral, difundida por los juglares. La obra más importante es el Poema de Mio Cid, que se compuso a finales del siglo XII o principios del XIII.

Otros cantares incompletos son: Los siete infantes de Lara y el Cantar de Roncesvalles, del siglo XIII.

La épica francesa es anterior a la épica castellana. Su obra más importante es El Cantar de Roldán, del siglo XI. Su protagonista es Roland, el lugarteniente de Carlomagno. Se diferencia de la épica castellana en la verosimilitud de los hechos; la épica francesa es más fantasiosa.

1.7- El Poema de Mio Cid.

Tiene dos problemas sin solucionar: la fecha de composición y el autor.

Pertenece al siglo XII, aunque en el poema aparece una fecha

ESPRONCEDA

1.5- JOSÉ DE ESPRONCEDA



La poesía lírica es el medio que mejor refleja el alma romántica: el amor, la tristeza, la desesperación, la pasión, ... Pero los románticos escribieron una poesía narrativa en la que desarrollaron historias de tradición medieval o del romancero.

José de Espronceda nació en Almendralejo (Badajoz) en 1808, pero vivió en Madrid desde 1820. Fundó contra el absolutismo una sociedad secreta llamada "Los Numantinos". Tuvo que exiliarse y vivió en Londres, Lisboa, Bruselas, París y Burdeos. Aun en el exilio siguió conspirando hasta la muerte de Fernando VII que volvió a España en 1833. Continuó su activismo político, fue diputado por Almería y además se dedicó a la literatura y al periodismo. Se enamoró de Teresa Mancha con quien vivió una intensa relación sentimental. Murió en Madrid en 1842.

En vida llegó a ser el poeta más admirado por la mayoría de sus contemporáneos. Espronceda representa en España el modelo de poeta romántico exaltado, liberal. Escribió teatro y novela histórica, pero es conocido por su poesía lírica y por sus dos poemas narrativos.

Varios de sus poemas líricos, los más conocidos, están dedicados a personajes marginados por la sociedad: "El reo de muerte", "Canción del pirata", "El verdugo", ... Son poemas morales en los que Espronceda exalta la libertad del individuo frente a la sociedad y sus leyes. Su estilo es enfático y pomposo, con versos sonoros que favorecen un ritmo muy marcado y grandilocuente, pero que dan fuerza a los temas románticos.

Los poemas narrativos son "El diablo mundo", en el que se incluye el "Canto a Teresa", elegía en octavas reales dedicado a su amada muerta, y "El estudiante de Salamanca". En esta obra retoma la historia de "El burlador de Sevilla", de Tirso de Molina. La obra utiliza numerosos motivos románticos: amor, nocturnidad, entierro, desengaño, etc.

1.6- EL TEATRO ROMÁNTICO

El drama romántico vive en Europa su momento de esplendor a partir del éxito que, en 1830, obtuvo el estreno en París de "Hernani", de Víctor Hugo.

En España, a la muerte de Fernando VII, se produjo una avalancha de estrenos teatrales: "La conjuración de Venecia", "Don Álvaro o la fuerza del sino", "El trovador", ...

Todo el teatro romántico asume la libertad como principio, lo que le lleva a renovar la escena española rompiendo con el Neoclasicismo. Destacan estas características:
-Se pierden las unidades de tiempo, lugar y acción.
-Mezcla de lo trágico y lo cómico.
-Se eligen historias largas, con numerosas acciones.
-División de las obras en tres, cuatro o cinco actos; normalmente en verso y polimétricos.
-El héroe es un ser misterioso, enamorado y correspondido, pero marcado por un destino aciago.
-Temas: amor absoluto, libertad, leyendas o historias.

6.1- JOSÉ ZORRILLA

Nació en Valladolid en 1817 y murió en Madrid en 1893. Se dio a conocer como poeta  al recitar un poema en el entierro de Larra. Vivió en Francia donde conoció a los grandes románticos como Alejandro Dumas o Alfred de Musset. Escribió romances y leyendas, ejerció el periodismo, pero sus mayores éxitos se debieron a su labor como dramaturgo. Entre sus obras se encuentran: "El zapatero y el rey", "Traidor, confeso y mártir" y "Don Juan Tenorio".

Don Juan Tenorio retoma el mito de don Juan que inauguró "El Burlador de Sevilla" de Tirso de Molina y que utilizaron otros escritores como Molière, Byron o Espronceda.

La historia mantiene las líneas clásicas, pues don Juan se enfrenta a las normas sociales: deshonra y abandono a varias damas, protagoniza múltiples pendencias de juego, engaña a sus rivales, ... La adversidad hace que mate al padre de doña Inés, que ha sido raptada del convento, y ella muere de amor.

Pero Zorrilla cambia el desenlace tradicional. Dota a don Juan de un amor verdadero y hace que, en la escena final, el espectro de doña Inés salga de la sepultura, le tiende la mano y posibilite su salvación.



Zorrilla representa al Romanticismo conservador.